lunes, abril 09, 2007

“La muerte de un profesor sacude Argentina”


El titular de este apunte, publicado en el periódico El País, de Madrid, denota la importancia que ha adquirido fuera de Argentina, la muerte violenta de un maestro en una manifestación en Neuquén –a mil kilómetros al sur de Buenos Aires–, la cual fue violentamente reprimida por la policía. Qué diferencia con lo que pasa en nuestro país, donde los maestros que sobreviven a los sueldos ínfimos y retrasados, son perseguidos por los violentos, muchas veces con la indiferencia o la complicidad del propio Estado, y sin que nadie se mosquee por eso. Aquí los profesores son tratados como empleados de segunda o tercera categoría, y cuando protestan reclamando unas condicioes mínimas de dignidad para trabajar, simplemente son descalificados y prácticamente tildados de enemigos de la sociedad. En Buenos Aires miles de personas salieron a repudiar la muerte del maestro, mientras que en Neuquén 25,000 ciudadanos llevan tres días protestando por el mismo hecho. ¿Cuántas movilizaciones produce aquí la muerte de un maestro? ¿A cuántos ciudadanos conmueve el asesinato de un profesor? Debe ser una cifra muy cercana al cero, ¿no? Según el citado periódico, “el salario básico de un profesor de la enseñanza pública argentina está por debajo de la línea de pobreza”, situación que no difiere mucho de lo que pasa con los docentes colombianos. Y después nos quejamos del bajo nivel de la educación pública en nuestros países.

2 comentarios:

  1. Apreciado Vladimir:
    Es increíble que un profesor oficial en Colombia de la máxima categoría del escalafón apenas esté ganando dos millones de pesos despues de muchos años de experiencia y cursos de postgrado. Otro tema que preocupa enormemente es que en este periodo de la ministra Velez White se haya acabado el cargo de Orientador o psicólogo educativo en los colegios con el pretexto de que todos los profesores deben ser también Orientadores .Todo orientador que se pensiona no es reemplazado y esto es una gran perdida para los alumnos .
    Hasta pronto.
    Tu profe de Psicología en la Tadeo
    Carlos Astaíza C.

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  2. En este momento estoy envidiando doblemente a Argentina, pues a pesar de los salarios de hambre, al parecer le prestan un poco más de atención a la dignidad y a la vocación de servicio de los educadores.

    Yo no defendería tan apasionadamente a los profesores públicos, ni deploraría tanto de su compensación, pues también hay que considerar la cantidad de profesores (y son bastantes) que a pesar de tener 1 o 2 pensiones, continuan trabajando, la mayor parte de ellos, porque es algo "legitimado" por el uso, y además basta con trabajar un rato con ellos para percibir el ambiente de mediocridad y resignación ilustrada que refleja una amplia mayoría. Afortunadamente eso no obsta para que siga habiendo educadores serios, dedicados a su labor y que aportan positivamente a la educación de sus estudiantes.

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