martes, mayo 01, 2007

Las mentiras de JM


En una de sus acostumbradas [y atropelladas] incursiones en los medios, el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, salió ayer a regodearse al anunciar el decomiso más grande de coacaína en la historia del país, llevado a cabo en Pizarro, Nariño. La alegría no podía ser mayor ni el golpe más oportuno, pues el tal decomiso se llevó a cabo justamente en vísperas del viaje del presidente Álvaro Uribe a Estados Unidos.

Sin embargo, la dicha les duró muy poquito, pues de acuerdo con la Armada Nacional de los “más de 20 mil kilos” a los que se refirió inicialmente el ministro, la cifra pasó a “13,5 toneladas”, lo cual siembra muchas dudas. ¿El ministro mintió a sabiendas? ¿O simplemente se precipitó? ¿O será que se esfumaron milagrosamente diez toneladas de coca? ¿O será que a los de la Armada y a los del DAS se les olvidó contar? Además, dada la magnitud del cargamento también llama la atención el hecho de que no se produjeran capturas, ¿no?

Todo este embrollo no debe sorprender a nadie, pues no es el primer episodio confuso en el que JM se ve envuelto. Ya antes había supuestamente erradicado con sus propias manos la última mata de amapola que quedaba en el país (curiosamente, también en el departamento de Nariño), pero el propio gobernador de ese departamento tuvo que salir a desmentirlo.

Y anteriormente había urdido en compañía de Luis Carlos Restrepo una burda acusación contra el ex ministro Rafael Pardo, sindicándolo de conspirar con las Farc en contra del gobierno; cosa que nadie creyó y que obligó al mismo Uribe a expedir a regañadientes un comunicado de disculpas.

Así es él; ahí está pintado de cuerpo entero JM. [Y eso que no mencionamos aquí el otro despelote que armó con en el triste episodio de los falsos positivos, que sigue sin aclararse].

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Ahora bien, de todas maneras trece toneladas de cocaína es demasiada droga. Y como se sabe, la droga que se incauta suele ser apenas una fracción de la que logra ser exportada por los narcos colombianos, lo cual demuestra que el narcotráfico sigue muy boyante, a pesar de la cacareada lucha del gobierno contra ese tenebroso negocio.

En otras, palabras, en la administración Uribe el narcotráfico se ha disparado de manera absurda, tal como ha sido denunciado desde muchos frentes, cosa que obviamente el gobierno ha tratado de desmentir de todas las formas posibles. El decomiso de tales cantidades de droga –muchas veces puesta como señuelo para distraer la acción de las autoridades– significa simplemente que el negocio está quizás más productivo que nunca. Así parece también confirmarlo el hecho de que el precio de la cocaína en las calles de Estados Unidos esté a la baja, debido a que no ha disminuído el abastecimiento.

O sea que el gobierno, en cabeza del mentiroso ministro de Defensa, no debería ufanarse de tales incautaciones, sino que debería más bien preocuparse, porque eso sólo demuestra que se está perdiendo la lucha contra la droga, cosa de la que deben estar muy al tanto los congresistas y funcionarios gringos a los que Uribe piensa convencer de lo contrario en este nuevo viaje a Washington.

1 comentario:

  1. hombre vlado, yo creo que ni siquiera en la epoca de pablo escobar habia tantos narcos tranquilos y felices en las calles, basta ver los carros ,los apartamentos estrato 7 ,etc de tipos que andan en bermudas sin medias y con su mona teñida y operada ,por todos lados, centros comerciales ,locales de mas de 1000 millones ,para vender todo a 10mil o chucherias, etc etc , pero logico el gobierno no los ve

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