jueves, febrero 19, 2009

Escándalo equivocado

Es absurda la reacción contra Matti Herrera-Bower, alcaldesa de Miami Beach, porque en una audiencia donde se hablaba de personas sospechosas que pagan sumas exorbitantes por el alquiler de lujosas mansiones en South Beach, ella se refirió a los narcotraficantes diciendo que tenían mucha plata y que provenían de Colombia. ¡Quién dijo miedo! En Bogotá y Miami, varios medios impresos y de los otros hicieron un ruido exagerado, y pese a que la alcaldesa ofreció disculpas el cónsul de Colombia en esa ciudad, el inefable Luis Ignacio Guzmán, salió a exigir que si ella tenía nombres concretos que los revelara, pero que no estigmatizara a sus paisanos. Curiosos esos arrebatos de indignación por algo tan insignificante; como si los culpables de la famita de los colombianos fueran los funcionarios extranjeros y no los miles de compatriotas nuestros que van por el mundo haciendo de las suyas.

Es paradójico que en cambio el señor Guzmán no se haya pronunciado por la entrevista con Myles Frechette que apareció el domingo pasado en El Nuevo Herald, y en la cual el ex embajador plantea serias dudas sobre el presidente Álvaro Uribe, de quien Guzmán “ha sido compañero en todas las etapas de su vida pública”.

De acuerdo con la nota firmada por Gerardo Reyes, “Frechette estaba muy interesado en conocer a Uribe porque le parecía un político con un futuro promisorio en un país en crisis”. Así que decidió ir a Medellín y “sin rodeos, le preguntó sobre sus presuntos vínculos con el narcotráfico que aparecían en un informe de 1991 de la Agencia de Información de la Defensa de Estados Unidos (DIA)”.

Por otra parte, en referencia a César Villegas, Frechette le expresó a Uribe “la inconformidad de su gobierno con su decisión de haber nombrado al funcionario que otorgó las licencias de funcionamiento a una buena parte de la flota aérea de los narcotraficantes colombianos cuando Uribe era director de la Aeronáutica Civil”, a lo cual Uribe respondió “que había nombrado a Villegas porque era el único civil experto en aeronáutica en esos momentos en Colombia”; explicación que convenció poco al entonces diplomático. “Todo el mundo sabía lo que estaba haciendo Villegas y él también, y no quedé satisfecho con eso”, le dijo Frechette al periodista.

Al dar su opinión actual sobre Uribe, el ex embajador dice que es “muy frustrante, es una persona muy diferente a la que pensaba. No es democrático, no tiene mucho respeto ni por lo judicial ni por el Congreso, una persona autoritaria y muy populista, en muchos sentidos es muy parecido a Chávez”.

Luego de semejantes declaraciones, concretas como al cónsul le gustan, es increíble que Guzmán, quien supuestamente renunció a la embajada en México “por defender la dignidad de los colombianos y las políticas del presidente Uribe”, hasta ahora (mediodía del miércoles) no se haya dirigido al periódico para exigir alguna rectificación, como la que salió a pedirle a la alcaldesa Herrera-Bower. ¿O será que no hay nada que alegar?

---
[Toda la entrevista con Frechette se puede leer en el siguiente enlace:
http://www.elnuevoherald.com/noticias/america_latina/colombia/story/382409.html]

4 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo, paso como con la caricatura acerca del cafe colombiano publicado en un medio estadounidense, puro ridiculo escandalo. Y acerca de la entrevista al ex embajador Frechette, que es bien fuerte, nadie dice ni mu.

    ResponderEliminar
  2. La situación de Colomba se resume en una frase:

    Hoy es más peligroso criticar a Uribe que a la guerrilla.

    María T

    ResponderEliminar
  3. Querido Vla: Es mas absurdo aún cuando la situación ha llevado que la Comisión Interamericana se pronuncie cada semana por la situación de ddhh, de las masacres, de los impedimentos a la libertad de expresión, aún asi, y luego de esos y mas problemas se indignen de lo mas obvio... K

    ResponderEliminar
  4. ¿qué es lo que hace que en lugar de política sólo haya devoción?
    ¿serán el hambre, la necesidad, la desinformación y todas las vulnerabilidades juntas, las que hacen que muchas personas no vean la enorme promoción que Uribe Vélez le da al delito, al clientelismo , a la corrupción, al servilismo, al arribismo, y a todos los valores de la cultura mafiosa? O será que ser colombiano tiene que ver con algún gusto por lo torcido, la trampa, el dinero fácil y demás aberraciones de tantos que se dicen uribistas. Reyís

    ResponderEliminar