jueves, mayo 06, 2010

Perder no es una opción


El sorpresivo revolcón en la campaña de Juan Manuel Santos, del cual se hablaba desde la semana pasada en los mentideros políticos, no debería sorprender a nadie. Era un secreto a voces que su candidatura venía de capa caída, y las más recientes encuestas estaban demostrando que, a pesar de lo que rezaba su eslogan, retroceder no sólo era una opción, sino que era ya una dolorosa realidad.

También era previsible que ante el repunte de Antanas Mockus en las encuestas, los furibistas, atortolados como están, tenían que acudir a alguna maniobra para tratar de revertir esa tendencia. Y el resultado de ese cocido se vio el lunes pasado, cuando se anunció con gran despliegue mediático el relanzamiento (¡qué palabra tan fea!) de la campaña de JMS. Álvaro Gómez decía que las encuestas, como los chorizos, eran muy sabrosas, pero era mejor no averiguar cómo se preparaban. Lo mismo debe temerse de las recetas a las que acudirá JMS para tratar de recuperar el terreno perdido, pues si él solo es capaz de urdir tantas mentiras, engaños y dobleces éticos, con la ayuda de JJ Rendón es de esperar que esa capacidad de hacer daño crezca exponencialmente.

En contra de lo que deben creer sus más cercanos asesores, y el candidato mismo, la estrategia del ex ministro de Defensa no empezó a fallar hace unas semanas, con el boom de Antanas Mockus y el Partido Verde, sino mucho antes; pues desde la exitosa Operación Jaque JMS ya se sentía en la Casa de Nari. Para él, la presidencia es un derecho adquirido, no sólo por pertenecer a una de las familias más influyentes del país, sino también por ser el sucesor natural de Álvaro Uribe. Y con esa convicción estaba afrontando la campaña como un mero formalismo burocrático, mirando a los demás candidatos por encima del hombro, mientras esperaba la llegada del 7 de agosto.

Y dentro de esa lógica, el candidato de La U menospreció la capacidad de Mockus para convocar a toda esa gente hastiada de los políticos tradicionales. JMS no debe comprender cómo un profesor universitario de estrato 4, sin acción en ningún club, que no usa ropa de marca ni va a restaurantes caros, lo tenga contra las cuerdas. Santos debe preguntarse cada día cómo este aparecido, que no sabe de cacería ni resiste una partida de póquer, se ha atrevido a usurparle sus derechos.

Tras conocerse la polémica vinculación de JJ Rendón a su campaña, Santos se comprometió categóricamente a que no acudirá a la guerra sucia, ni a la propaganda negra contra ningún candidato; pero conociendo sus antecedentes de farsas y contradicciones, eso debe significar que a partir de ese momento todos sus sabuesos ya habían empezado a escarbar hasta debajo de las piedras, a ver qué cosas útiles encuentran para contener la marea verde.

Como el buen tahúr que es, Santos no sabe perder.

8 comentarios:

  1. Recuerdo que el lunes, en entrevista con la W, donde lo cuestionaban por la polémica vinculación de Rendón, su más vehemente respuesta frente a la mala reputación de esta persona era la del resultado que había tenido con otras campañas. Me encantaría preguntarle al candidato si el resultado, por encima de cualquier cosa, es lo que en verdad le importa, y si piensa actuar de la misma forma de llegar al poder (suponiendo, si acaso hay lugar para poder suponer eso, que antes no haya actuado así).

    Al parecer, olvidaron enseñarle en su formación académica porqué tener resultados no implica hacer las cosas correctamente, o porqué el mejor resultado no es el que se alcanza, sino el que se logra haciendo las cosas de manera correcta.

    ResponderEliminar
  2. BAFFFF BAFFF Vladdo, gracias por permitir una política más libre en este país.

    ResponderEliminar
  3. Muy de acuerdo en todo Vladdo. Sólo quisiera aportar que las personas no tienen estrato, esa es una ficción de este gobierno, la de darle a cada persona su número. Siguiéndolo en Twitter! Un saludo
    nicolás Achury

    ResponderEliminar
  4. El martes en la "W" dijo enfáticamente la idea de contratar a Rendón fue mía, nunca jamás voy a olvidar esas palabras, fue su idea y decisión que luego no nos salga con cosas como, yo no sabía, a mi no me dijeron,, no tenía conocimiento.

    ResponderEliminar
  5. Excelente reflexión, vladdo.

    ResponderEliminar
  6. Desde hace pocos días apareció un gran número de comentaristas en los dos diarios capitalinos que publican comentarios sin censura alguna, que en febril actividad atiborran el espacio de los lectores, a veces un mismo comentarista haciéndolo cada diez o veinte segundos, todos con loas a JMS. Este abuso que empalaga coincide con la llegada de jj rendón. El 25 de abril de 2010 un comentarista en El Espectador colgó una información seriamente comprometedora contra JMS en el mindefensa, éste no ha rectificado, es un escándalo de contratación reservada, compra de armas, en provecho propio, la url del blog con la información es: http://aguafiestas-controlsocial.blogspot.com/2010/05/la-guerra-es-un-gran-negocio.html

    ResponderEliminar
  7. típico de un hombre que piensa que el fin justifican los medios (ver: falsos positivos)

    ResponderEliminar
  8. Es verdad acerca lo de los falsos foristas. Ahora en facebook abundan los falsos perfiles que tienen basicamente la misma idea. Por lo general aparece una mujer muy bonita con mas de 1000 amigos y todos los grupos a los que pertenece son antichavistas o "antimockistas". Esta una hora en algun grupo de Antanas Mockus y lo ataca con propaganda "anti-mockistas" muy similar a lo que un virus con propaganda spam haria. No solamente hace esto sino que tambien intimidan a los usuarios, entra en el perfil de ellos, los empieza a insultar y a amenazar. A mi me paso ayer esto cuando critique abiertamente en los foros su comportamiento. Me molesto bastante. Antes se intimidaban a las personas violenta y fisicamente, ahora como no lo pueden hacer porque detras de internet no pueden usar la maquinaria economica (deberia decir ilegal?) que ellos tienen, ahora usan "terrorismo virtual". El minimo respeto que tenia por Santos ahora se fue por el inodoro.

    ResponderEliminar