viernes, febrero 11, 2011

Mi casa en Cataluña

Hay centenarios que resulta muy grato registrar, como es el caso de la Fundación Casa América Catalunya, una institución que justamente se apresta a celebrar su primer siglo en 2011, en medio de la gratitud de sus numerosos huéspedes y asiduos visitantes, que saben que en sus paredes y salones siempre hay un espacio especialmente destinado al conocimiento y el entendimiento entre los pueblos de América Latina con Cataluña y España; así como a la preservación de las libertades ciudadanas y la promoción y defensa de los derechos humanos.

La Casa América Catalunya fue fundada en 1911 como Casa de América de Barcelona y se fusionó en 1980 con el Instituto Catalán de Cooperación Iberoamericana, y siempre ha tenido como norte fortalecer los vínculos de los catalanes con los habitantes de este lado del charco. Para lograrlo trabajan muy estrechamente con organizaciones culturales de toda Iberoamérica, lo mismo que con los consulados latinoamericanos, pese a lo cual no se han dejado contagiar del acartonamiento del mundo diplomático.

No puedo hablar de lo que ha sido un siglo entero para Casa América Catalunya, pero sí puedo dar testimonio de esta última década, tiempo que me ha servido para comprobar que esta institución se ha convertido en el primer puente (si no el único) por medio del cual muchos latinoamericanos tenemos acceso a Europa y en especial a España.

En esta Casa han sido alojados con sus ideas –muchas veces incorrectas a ojos de la mojigatería política e intelectual– innumerables escritores, opinadores, dramaturgos, artistas, cineastas, humoristas, fotógrafos y, en fin, creadores, que han recibido el apoyo que en sus lugares de origen les ha sido negado; ya sea por sus posiciones críticas o por simple falta de recursos, en países donde la inversión en cultura tiene que cederle el presupuesto a la lucha no siempre exitosa contra la miseria, a la ambición desmedida de los corruptos o a los gastos para la guerra, como ocurre en Colombia, país que además sigue padeciendo los otros dos flagelos.

Casa América Catalunya se ha convertido, además, en un espacio de divulgación e intercambio, de discusión y de encuentro, no sólo entre los latinoamericanos y los españoles, sino también entre los que llegamos de la otra orilla del Atlántico, que hemos descubierto que la forma más corta para ir de Argentina a México, de Colombia a Bolivia, o de Venezuela a Chile, es pasando por Barcelona.

En esta Casa, como si fuera poco, hemos tenido a unos anfitriones que, más allá de cumplir con lujo su trabajo, se convierten en guías poco convencionales y cómplices desenfadados de nuestras visitas a esa maravillosa ciudad en la que el tiempo, medido en días o en semanas, nunca va a ser suficiente.

Gracias a su hospitalidad y generosidad, y sin necesidad de ser grandes inversionistas inmobiliarios ni magnates de los medios, muchos latinoamericanos del común también podemos ufanarnos de tener una casa en Cataluña.

2 comentarios:

  1. Te falto el antetitulo de "nota patrocinada"

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  2. Así si no me gusta este blog. Rendirle pleitesía a unos españoletes. No jodas! Como decirle a almacenes Exito: puedes perder un cliente!

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