miércoles, marzo 09, 2011

Ni honorabilidá ni trasparencia

Una mentira, más otra mentira, más otra mentira, no son tres mentiras; es un estilo de gobernar. Así se deduce del destape continuo de engaños en que incurrió durante su administración el ex presidente Álvaro Uribe. En su cuestionado mandato Uribe doblegó la ley y puso toda la maquinaria del Estado a su servicio para moldear un país y una sociedad a sus normas, a sus arbitrariedades, a sus gustos, no siempre ajustados a la ética ni al derecho. Con el agravante de que cuando sus caprichos no se ajustaban a la norma, él ajustaba la norma a sus caprichos; como ocurrió con la reelección.

Un ligero repaso por esos años de oscuridad autoritaria muestra numerosas y flagrantes falacias, que unas veces salían a la luz pública, pero que en su mayoría eran ignoradas por la gran prensa. Empezando por los ‘falsos positivos’, las fingidas desmovilizaciones de paramilitares y guerrilleros, hasta las infladas incautaciones de droga o la erradicación de la última planta de amapola, el gobierno de Uribe estaba plagado de embustes que eran presentados como grandes logros.

Una de las mentiras más protuberantes del milagroso del Ubérrimo está relacionada con la célebre Operación Jaque, que cada día está más cerca de quedar convertida en opereta. Así se trasluce luego de varios datos revelados por WikiLeaks, que confirman las sospechas que desde un comienzo surgieron al ver tanta perfección.

Aunque sé que es chocante autocitarse, retomo algunas frases publicadas en este espacio el 17 de julio de 2008, días después del supuesto mayor éxito del Ejército colombiano en su historia, donde planteaba algunas inquietudes. En una columna titulada “Dudas razonables; contradicciones inocultables”, decía: “Desde el día del rescate de los 15 secuestrados he tenido la sensación de que no nos han contado todo lo que pasó en esa llamada operación de película”. Y después de varias reflexiones finalizaba la nota diciendo: “Si el gobierno pagó por estos secuestrados o sobornó a los guerrilleros que colaboraron en su rescate, está en su derecho. Pero que no vengan a presentar una negociación como una hazaña militar”. Luego, empezaron a confirmarse muchas sospechas más que, sumadas a la del uso de los emblemas de la Cruz Roja y otros detallitos, van quitándole más y más lustre a la célebre hazaña.

Meses después, en la operación en la que fue abatido Raúl Reyes, Juan Manuel Santos, ministro de Defensa de Uribe, dijo que todo se hizo desde territorio colombiano; luego supimos qué pasó. En otra ocasión, JMS desmintió una información de El Espectador según la cual el gobierno pensaba instalar unas bases militares en territorio nacional; luego supimos qué pasó.

Por estas y muchas otras mentiras, me parecía muy sospechoso y aburridor que Uribe repitiera, sin que le preguntaran, que su gobierno siempre actuaba con “honorabilidá y trasparencia”.

3 comentarios:

  1. vea Vladdo como son las casualidades, usted dice esto justo en el momento en que ocurre el secuestro y liberación de los trabajadores petroleros del Vichada. Los mismos secuestrados desmienten la versión del operativo miltar de "rescate" divulgada por los mandos militares y el gobierno-

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  2. como dicen por ahí... mas rápido cae un mentiroso que un cojo!!! que lástima que igual hayan tantos adeptos a las mentiras

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  3. Tenés razón Vladdo, la mentira como forma de poder.
    La pregunta es cuándo esas mentiras se podrán tipificar como delitos para que el responsable, el No. 1, pague lo que le corresponde.

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