miércoles, marzo 23, 2011

Objetivo: el progreso

Según el diccionario, progreso es la “acción de ir hacia adelante”. También define esa palabra como “avance, adelanto, perfeccionamiento”. Así de simple y así de complicado es el reto que tenemos al frente quienes creemos que es posible hacer realidad los sueños de las mayorías de una patria mejor, con oportunidades para todos y todas; donde se respeten los derechos de cada ciudadano, sin importar la condición social, el origen étnico, las creencias religiosas ni la orientación sexual; donde se respete la vida y se rechace la violencia en todas sus manifestaciones; donde se impulse el desarrollo productivo y se respete el medioambiente; donde la tierra y el agua sean el eje de la seguridad alimentaria y el bien social; donde el crimen no tenga cabida y se garantice la seguridad de nacionales y extranjeros que nos visiten o inviertan en el país; donde se proscriba la corrupción y donde la justicia sea la norma y no la excepción; un estado que mantenga relaciones internacionales basadas en la igualdad y el respeto a la soberanía.

En este mundo globalizado, nuestra sociedad sigue anclada a antiguas prácticas políticas y a obsoletas costumbres sociales que le cierran el paso al progreso. Acostumbrados a que todo nos llegue tarde, aún no hemos podido sacudirnos de hábitos que no sólo generan atraso, sino que ya están mandados a recoger. Nos llegan pronto los nuevos aparatos, pero tardamos en acoger las nuevas ideas y pocas veces asumimos el reto de generar ideas propias.

No es este un movimiento fruto de la deserción sino de la decepción de otras corrientes que –bien por conveniencia o por una mal entendida disciplina– se han resistido a asimilar nuevos conceptos, a corregir el rumbo o a tomar acciones efectivas que busquen el avance de una sociedad agobiada por la inseguridad, la falta de oportunidades, la corrupción, el desempleo y la desconfianza institucional.

Como dijera Hegel, “la historia es el progreso de la conciencia de la libertad”. En el caso colombiano, la libertad debe ser mucho más que un lema en un escudo y, para que adquiera sentido en todas sus formas, se necesita mucho más que unas buenas estadísticas económicas o unos innegables pero insuficientes logros en seguridad. Tenemos que avanzar en todos los campos. El progreso es la meta.

5 comentarios:

  1. Mas emocionante que leerlo fue escucharlo en vivo y sentir que no estamos solos, que hay mas inconformes con el manejo del país al estilo potrero !!

    Seamos gestores de hoy en adelante del progreso del país, seamos gestores del progreso educativo de nuestros jóvenes, seamos pilares del futuro progresistas.!!

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  2. Me gusta mucho el manifiesto y comparto los principios que se enuncian.
    Sinembargo encuentro el nombre paradójico porque, tanto en el siglo pasado como en el presente, en nombre del progreso se han cometido todo tipo de atropellos. Y los más graves en contra de los seres vivientes, ambiente y la naturaleza.
    En nombre del progreso el capitalismo salvaje nos metió en el cuento de las ciudades de 10 a 20 millones de habitantes, el cemento, las autopists y otras tantas tecnologìas que de neutrales poco tienen.

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  3. Así pues, toda una progresista soy yo. Anhelo, tanto como ustedes, que éste árbol plantado, dé tantos frutos y que éste pequeño sembrado sepa ser bien regado y lo convirtamos en un bosque del Progreso.

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  4. Si no fuera por que debe ser completamente aburrido y peligroso en este país, sobre todo si no se es amiguito de los ricos y arrodillado de los pobres, le diría que se lancé como presidente.
    Siempre es lindo leerte.

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  5. Ay, Vladdo, puedes creer que se me aguaron los ojos leyendo esto? Me he vuelto tan escéptica... de verdad es posible creer en el progreso en un país cuya alma está tan gravemente herida? donde todos se ocupan de los suyo y usan su libertad sólo para aprovecharse de los deemás y vivir, no mejor, sino más cómodamente? Necesitamos cambiar la mentalidad que reina entre los colombianos, buscar los deseos de justicia y paz en nosotros mismos y aliviar las heridas que tanta guerra y desolación ha dejado entre nosotros... Ojalá todos creyéramos un poco más en estos ideales y nos dedicáramos a plasmarlos en la realidad... Un cambio que no fuera simplemente externo, institucional, sino propio de nuestra conciencia nacional...

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