viernes, abril 08, 2011

Sí, soy adicto, ¿y qué?

Este texto fue escrito y publicado en Portafolio hace exactamente cinco años (abril de 2006). Desde entonces muchas cosas han cambiado, pero la idea central –la dependencia de Internet– sigue vigente. Y eso que en esa época no estábamos metidos en Twitter ni en Facebook.
Hoy por hoy, Internet es un servicio de primera necesidad, en especial para los mortales que viajan con frecuencia, entre los cuales me incluyo. Cuando busco un hotel, antes de cualquier otra cosa lo primero que pregunto es si tiene servicio de Internet de banda ancha; pues hace mucho tiempo se me olvidó lo que es conectarse a la web utilizando un teléfono (excepto hace dos años en Punta Iguana, cuando me tuve que conectar utilizando mi celular y casi me arruino).

A mí no me preocupa si hay habitaciones para fumadores y no fumadores, ni me va ni me viene que me me cuenten que las habitaciones “son tipo suite”; no me seduce que me digan que el hotel tiene gimnasio con equipos de última tecnología; me importa un pito que tenga piscina climatizada; no me llama la atención que me informen que el servicio de sauna es gratis; me tiene sin cuidado que me recojan y me dejen en el aeropuerto. Nada de eso. Para mí esos son detalles secundarios frente a la posibilidad inaplazable de llegar al cuarto y entrar de una a Internet.

A mí no me interesa que el botones me diga dónde está la plancha con su respectiva mesa; y que no se ponga a explicarme cómo se usa la caja de seguridad que hay incrustada en el clóset; ni que me haga una demostración de cómo se maneja la televisión o se controlan las luces del cuarto; ni que me cuente cómo funciona el minibar automatizado. Yo lo único que quiero saber es dónde está el puerto Ethernet, al cual puedo conectar mi computador para acceder a la red. Y ya. Lo demás no me interesa.

¿Para qué diablos quiero yo una habitación con vista a toda la ciudad, si por la ventana de mi portátil tengo vista a todo el mundo? ¿Qué interés puede despertar en mí que me digan que las llamadas locales desde la habitación no tienen costo extra, si con un programita sencillo y gratuito como Skype puedo hablar con cualquier persona en el mundo, sin pagar un centavo? ¿Para qué me sirve que el Business Center esté funcionando las 24 horas del día, si desde mi laptop puedo trabajar mucho más cómodamente, con todos mis archivos a las mano y sin salir del cuarto?

Sobra decir que todas estas cosas son posibles gracias a la banda ancha. Y si es por medio de una conexión física mejor, porque a pesar de los progresos de las redes inalámbricas éstas todavía no dan la misma velocidad ni ofrecen la estabilidad de una red tradicional. [Bueno, tratándose de algo que conocemos hace tan pocos años lo de ‘tradicional’ es un decir].

7 comentarios:

  1. jejeje... Pues deberías hacer un nuevo artículo con la "versión actualizada". Yo personalmente, en los hoteles no sólo exijo una conexión a internet inalámbrica sino que la pido estable! (Soy muy recordada en cierto hotel de Ibagué por pedir infinitos cambios de habitación hasta que la wi-fi funcionara perfectamente) ;)

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  2. Totalmente de acuerdo, Amigo Vladdo. Por eso el proyecto Nuevos Telecentros de Compartel me parecía estupendo, porque llevaba conectividad de banda ancha a zonas rurales y remotas de nuestro país.

    Ahora que ha terminado, quieren darle continuidad como "Tecnocentros", pero no estoy tan convencido de su futuro éxito porque no está orientado al desarrollo de la comunidad, sino solamente a su esparcimiento y recreación.

    por si quiere informarse: http://vivedigital.gov.co/forum/topics/tecnocentros-1

    Saludos, amigo Vladdo

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  3. Esta semana hablaba con un ecuatoriano, y me comentaba que en su país, desde hace tiempo, virtualmente en todo el país hay internet inalámbrica abierta para todo el mundo (quizás no tanto en zonas rurales, pero sí en ciudades intermedias y grandes). Es una de las cosas en las que un país que tendemos a mirar hacia abajo nos lleva ventaja.

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  4. soy adicto y que!? =) excelente totalmente de acuerdo contigo.

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  5. Vladdo, con lo único que estoy en desacuerdo con su artículo es con la siguiente pregunta:

    ¿Para qué diablos quiero yo una habitación con vista a toda la ciudad, si por la ventana de mi portátil tengo vista a todo el mundo?

    Yo opino que no es lo mismo apreciar un paisaje o una vista a la ciudad desde la ventana de su hotel que desde un computador. Desde un computador no se puede sentir la brisa, los olores, los movimientos del lugar donde se encuentra. No creo que sea la misma experiencia contemplar un lugar en una pantalla a través de una imagen o video que teniendo la oportunidad de estar presente en ese lugar.

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  6. Ustedes que viajan por trabajo, porque yo de paseo intento alejarme lo mas posible de la computadora.

    La verdad no es que viaje mucho (je)

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  7. También soy adicto y cada vez más internet está reemplazando mi uso de la TV, de los equipos de sonido, del teléfono, de vez en cuando de los libros físicos, etc.

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