miércoles, junio 15, 2011

Ser y no ser

En la vida de todos nosotros hay unos vínculos que, pese a surgir inesperadamente, se vuelven indelebles; hay otras relaciones que uno trata de mantener sin éxito y algunas más que quisiera que nunca hubieran comenzado y son imposibles de romper. Hay lazos indisolubles como los de la familia, pero también están los amigos, definidos por alguien como los familiares que uno escoge.

En contraste, hay relaciones fantasmales, que uno no quisiera sacar nunca del recuerdo, pero que de vez en cuando se empeñan en reaparecer como espantos, en las ocasiones menos oportunas o en los momentos más inapropiados.

Hago esta larga introducción, para referirme a los ex. Pero no a los ex maridos, ex novios o ex amantes, al estilo Aleida, sino a los ex mandatarios; nacionales, locales, qué más da. En países como Estados Unidos, por ejemplo, una vez concluidos sus períodos los ex presidentes se retiran en serio, dejando el paso libre a sus sucesores e interviniendo apenas cuando son invitados a celebrar un acontecimiento nacional o como colaboradores de alguna causa humanitaria.
Uribe es de esos que no aceptan ni están 
dispuestos a soportar “el dolor de ya no ser”,
como decía Gardel.
Hasta hace relativamente poco, los ex mandatarios de nuestro país seguían más o menos ese mismo patrón, pese a la persistencia de los medios en auscultar sus opiniones, en no pocas ocasiones acerca de asuntos irrelevantes. El mejor botón de muestra de esos líderes serios que yo recuerdo es el ex presidente Alberto Lleras Camargo, que desde su retiro en la Sabana de Bogotá, prácticamente nunca daba de qué hablar. Ni para bien ni para mal. Célebre por sus paseos campestres en bicicleta, el doctor Lleras fue discreto consejero de varios de sus sucesores, pero sin llegar nunca a hacer públicas sus opiniones sobre quienes lo reemplazaron en el despacho presidencial.

Hoy, el asunto es muy distinto. Desde antes de su posesión, el presidente Juan Manuel Santos recibe sin pausa venenosos dardos lanzados por su antecesor, quien no se resigna a que las cosas no se hagan a su manera. Álvaro Uribe no ha podido asimilar que ya no tiene el poder y cada vez escala un peldaño más en su ya poco disimulado sabotaje al gobierno de su ex pupilo, quien sagazmente ha sabido capotear todos los enviones de su antiguo jefe.

Actuando en forma muy astuta, Santos nunca se refiere a Uribe sino para ensalzarlo, así éste le haya acabado de infligir un nuevo varillazo. Sin embargo, como el buen jugador de póker de antaño, JMS hace su juego y va acomodando sus cartas, una tras otra, a medida que su admirado antecesor se muerde los codos, a tiempo que lanza sus diatribas vía Twitter, en emisoras de provincia o en sus ya poco concurridos talleres democráticos.

Definitivamente Uribe es de esos que no aceptan ni están dispuestos a soportar “el dolor de ya no ser”, como decía Gardel.

1 comentario:

  1. Usualmente estoy de acuerdo con las cosas que usted escribe y dibuja y siempre me quedo con una duda ¿no hay nada mas de que hablar en este pais que de Uribe? en serio, en twiter en sus dibujos y aqui habla todo el tiempo de el. Seguro que estar tan pendiente de el, lo mantiene en tema del dia y le aumenta ese apego al poder del que usted habla.
    Aveces pienso que a usted le deben dar pesadillas con ese señor entrando con un cuchillo al baño mientras usted se baña y suenan violines desafinados.

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