jueves, junio 26, 2008

Campaña camuflada

En la disputa entre el Alcalde Mayor de Bogotá y el Ministro de Defensa no es difícil tomar partido: dados sus antecedentes, Juan Manuel Santos no es alguien muy confiable. Para empezar, si de verdad pretendía realizar un consejo de seguridad, no es lógico que lo hiciera en público. Lo normal es que este tipo de reuniones, generalmente convocadas tras algún hecho extraordinario, se realice en privado y sólo con las autoridades civiles y militares directamente involucradas con el tema. Además, como ya se ha dicho, la convocatoria de un consejo de seguridad le corresponde en este caso al Alcalde Mayor, y no a un funcionario del gobierno nacional, por muy ministro que sea.

Pese a que ya fue desmentido por el propio Alcalde, JMS insiste en decir que él había coordinado con Samuel Moreno la realización del acto, pero ya se sabe que él no tiene reparos para salir a tergiversar los hechos, así eso implique calumniar gente, como ocurrió en el caso de Rafael Pardo. Además, JMS tampoco se pone con misterios a la hora de salir a desfigurar la realidad para sacar algún provecho.

No es un secreto que el Ministro se encuentra en campaña y para el efecto usa como trampolín su investidura oficial, siguiendo el ejemplo de su jefe, Álvaro Uribe, quien lleva 6 años haciendo proselitismo disfrazado con sus consejos comunitarios. Lo que pasó el sábado no es nuevo, ni se trata de un caso aislado, como dicen en el gobierno cuando quieren tapar irregularidades.

El dichoso ‘consejo de seguridad’ celebrado en Suba es una réplica de otros muchos que Santos ha venido realizando en distintas zonas del país y que no habían tenido la misma trascendencia por tratarse de zonas rurales o ciudades pequeñas, donde seguramente las autoridades locales no se atreven a contradecir a todo un ministro que llega de la capital.

Antes de salir a dar cátedra de seguridad en la capital del país, lo que JMS debería hacer es explicar bien cómo fue el episodio de los ‘falsos positivos’ montados hace dos años en Bogotá, que contaron con la participación de varios militares y que trajeron zozobra y muerte a esta ciudad, pues en este caso, y desde cuando se denunció el hecho, el papel de este ministro que hoy se las quiere dar de héroe, no ha sido el más transparente.

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Punto aparte. A propósito de mi columna anterior, en la cual aplaudía la reducción de la tramitomanía en Alemania para los viajeros, me llegaron algunos mensajes destemplados, cuyos autores mezclaban peras con manzanas. Sobra decir que hoy por hoy ése es un gran país y que, pese a los contados pero publicitados casos de xenofobia, los paisanos de Goethe o Beethoven son gente alegre, abierta y hospitalaria, como lo he comprobado en diversas ocasiones. Pretender generalizar diciendo que los alemanes son una parranda de racistas es tan ridículo como insinuar que los colombianos somos una banda de narcotraficantes.

3 comentarios:

  1. Saludos, Vladdo. Cabría preguntarse qué estará pasando por la cabeza de Uribe ahora que se debe haber dado cuenta de que el principal enemigo que tiene no está precisamente en la oposición, sino dentro de su mismo gobierno. Para Uribe, Santos se ha convertido en una especie de tumor, que si permanece en el organismo ocasiona daño, y si se extirpa, también trae graves consecuencias. Es difícil la encrucijada del mesías, ya que, por una parte, tiene a JMS como competencia en la campaña a la presidencia (en la que hipócritamente ninguno de los dos ha anunciado su clara intención de participar) aprovechando descaradamente su posición en el gobierno, mientras que por otra parte, le es imposible deshacerse deshacerse del funcionario traicionero que todavía posee poder en el principal diario de Colombia, y que fácilmente puede derrumbar la imagen que, en complicidad con otros medios, cuidadosamente le han creado.
    Personalmente, espero ansiosamente que las ambiciones y la codicia de Juan Manuel Santos le lleven a dar una voltereta como a las que ya nos tiene acostumbrados, ya que la ruptura de este par de despreciables personajes serviría para que la gente en Colombia por fin abriera los ojos al albañal que corre bajo la Casa de Nariño durante la presidencia Uribe. Un saludo.

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  2. Colombia ha tenido y tendrá miles de personajes funestos, y ese JMS.
    Andrés Mayr

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  3. Hola vladdo
    Totalmente de acuerdo con usted en que lo de generalizar es una muy mala costumbre. Claro que Alemania ya no es lo que era antes. Sin embargo cuando usted vive en ese país por una larga temporada se dara cuenta de que en una u otra forma le recuerdan que ellos, los alemanes, están y estrán (segun ellos) más arriba que el resto de los mortales. Y esto ser más marcado si usted viene de un país del tercer mundo. coincido con usted en que algunos alemanes son alegres y amables. Tengo un par de amigos alemanes y colegas con los que la relación funcione muy bien. Pero como le digo, son detalles sútiles, a veces indirectos y en otras ocasiones muy directos que le hacen llegar el mensaje de su "superioridad" ya sea en el campo laboral, personal, deportuivo, etc.
    Pero debo resltar algo en el pueblo alemán, usted siempre sabra a que atenerse con ellos. Por lo menos meustran desde el principio ese halo de superioridad y asi usted no se llevara sorpresas luego por pensar que en realidad ellos aceptan a todo el mundo como iguales.
    Saludos y felicitaciones por su buen trabajo. Siga adelante dandole a palo al emperador Uribe

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