jueves, septiembre 25, 2008

Nadie recuerda

Nadie recuerda que hace un año, en un mentiroso discurso en la Asamblea de las Naciones Unidas, el presidente de Colombia dijo sin inmutarse que en este país ya no había paramilitares gracias a la política de seguridad democrática. Sin embargo, los hechos lo contradicen con frecuencia cuando, pese a las intensas maniobras oficiales de ocultamiento o desviación de la información, vemos los crímenes que siguen cometiendo esos grupos atroces, que ahora operan con el sofístico nombre de bandas emergentes. ¿Emergentes de qué? ¿Emergentes de dónde? Todos sabemos que son los mismos, en las mismas; esto es: secuestrando, asesinando, traficando con droga, desplazando campesinos, etcétera, mientras a los más altos funcionarios del gobierno se les llena la boca diciendo que son casos aislados; que se trata de sicarios del narcotráfico, que son vulgares terroristas, o que son LAFAR.

Nadie recuerda, a propósito, que tanto el ministro de Defensa como los comandantes militares nos han dicho y repetido que ‘la guerrilla de LAFAR’ está prácticamente liquidada. Así y todo esta semana hemos leído que hay combates en varias regiones del país, que esa guerrilla adelanta un vigoroso plan de reclutamiento en las universidades, que hay una intensa actividad urbana de las milicias, etcétera. De modo que se queda uno sin saber si esas también son acciones de (otros) grupos emergentes, de sicarios del narcotráfico, de vulgares terroristas; o si se trata simplemente de fantasmas que, fusil en mano, andan haciendo de las suyas.

Nadie recuerda que a José Miguel Vivanco, el director de Human Rights Watch, por el simple hecho de cuestionar al presidente Uribe, muchos en este país lo han querido descalificar tachándolo prácticamente de guerrillero, de resentido, de chavista (que es peor que ser tratado de comunista) y de otras linduras por el estilo. Ahora que lo expulsaron también de Venezuela, por cuestionar el régimen del coronel coronado, ¿qué estarán pensando todos esos furibistas? Yo no sé, pero es evidente que una vez más Vivanco está demostrando que la defensa de los derechos humanos y de la democracia suele incomodar a ciertos caudillos que, enceguecidos por su soberbia, son incapaces de tolerar la crítica, sobre todo cuando les reclaman que están abusando del poder.

Nadie recuerda que hasta hace un par de días había un proyecto de ley maravilloso de reforma a la justicia, “para hacerla independiente, ágil y cercana al ciudadano”, según repetía Fabio Valencia Cossio. A nadie debería sorprender el estrepitoso fracaso de esta prodigiosa iniciativa gubernamental, con la que este ministro debuta en su cartera, puesto que él es especialista en no reformar nada, como lo demostró hace diez años en la posesión presidencial de Andrés Pastrana, cuando, siendo presidente del Congreso, dijo: “O cambiamos o nos cambian”. Y ya sabemos que no ocurrió ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario, como diría Turbay.

Nadie recuerda (o casi nadie) que hace exactamente 180 años, Simón Bolívar se salvó de ser asesinado. Y todo gracias a una mujer, Manuelita Sáenz.

2 comentarios:

  1. Casi nadie se acordo de la "Libertadora del Libertador"...cuando me hicieron caer en cuenta del aniversario, aproveche y empece a leer sobre la vida de esta mujer excepcional y, sinceramente, fue un relax...no soy feminista, Dios me libre de eso!...pero si en el mundo o en Colombia, hubiera mas mujeres participando en las decisiones cruciales, la ruta seria diferente..

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  2. No tiene que ver con el tema de esta entrada, pero creo que no se puede dejar de señalar lo vergonzoso que es que el señor Álvaro García haya aceptado el nombramiento como Embajador en Argentina. ¿Ahora los periodistas son parte de repartijas burocráticas? ¿Así se pagan los favores recibidos desde RCN?

    Creo que es un golpe para el prestigio y la pretensión de independencia de los periodistas de los grandes medios: Quedan con la reputación de que están ahí sencillamente por la carroña de los favores estatales. Pero bueno, ya habíamos probado un poco de eso cuando el Jefe de Redacción de El tiempo se lagarteó la vicepresidencia.

    Sería bueno que las agremiaciones de periodistas dejaran una opinión sobre este hecho. Evidentemente García es una persona adulta y puede hacer lo que se le dé la gana, pero es su profesión y su ética la que salen perdiendo.

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