jueves, octubre 09, 2008

Los premios

Los premios nacionales de periodismo Simón Bolívar, que se otorgaron el martes pasado, son una buena forma de sintetizar de alguna manera un año de información muy diversa y dispersa que se produce en este país de altos contrastes.

Los premios de periodismo nos permiten ver aunqe sea de vez en cuando las distintas –y muchas veces contrapuestas– aproximaciones que los medios tienen de la realidad, puesto que, como bien decía Alan Riding en la ceremonia de entrega de los galardones el martes pasado, los periodidstas no pueden simplemente ver la realidad en blanco y negro, sino que están en la obligación de analizar sus distintos matices de gris. El amplio abanico de temas ganadores que iban desde lo trivial hasta lo sobrecogedor, desde lo frívolo hasta lo demencial que ocurre en este país son una buena muestra de esa amplia gama de frentes que tiene que cubrir la prensa nacional.

Los premios que más me emocionaron fueron los dos que le dieron a Noticias Uno, porque a pesar de ir contra la corriente Daniel Coronell y sus muchachos se han hecho ver y oir, y han logrado demostrar que desde la independencia también se puede hacer buen periodismo, aun a costa de correr el riesgo de ser calificado como enemigo del Estado o cómplice de los terroristas. Lo que ellos han hecho es un ejemplo a seguir en este país de resignados.

Los premios que recibieron Bernardo Hoyos (a la Vida y Obra) y Herbin Hoyos (Periodista del año) fueron más que merecidos. El maestro Bernardo no sólo lleva más de medio siglo en este oficio, sino que ha brillado en el periodismo cultural, un campo que para la mayoría del público puede ser gaseoso, y para muchos de sus colegas, puede resultar ladrilludo. Por otra parte, el premio a Herbin, alma y nervio del programa radial Las voces del secuestro, es el reconocimiento a una tarea de hormiga con la cual desde 1994 ha logrado llevarles una luz de esperanza a los miles de secuestrados que se pudren en cautiverio, y que según sus propias palabras, creía que iba a ser un trabajo de meses, pero que al final ha sido de años y años, porque este flagelo aún sigue azotando a cientos de compatriotas de todos los estratos sociales, creencias religiosas y militancias políticas.

Los premios a Gonzalo Córdoba, Norbey Quevedo y Betto de El Espectador, me alegraron mucho porque son un estímulo a este periódico que ha resurgido nuevamente como alternativa de información en la prensa bogotana, que hasta hace unos meses estaba prácticamente sometida al monopolio muy oficioso y poco noticioso del diario de los Santos.

Los premios no lo hacen a uno mejor por recibirlos, ni lo hacen peor por no tenerlos; pero algo ayudan. Cuando a Borges le preguntaban por el Nobel de Literatura que nunca recibió, respondía con una ingeniosa frase de su amigo Baldomero Fernández: uno no debe creer en los premios, pero tiene que ganárselos todos.

7 comentarios:

  1. Mencionaría tambien la cantidad de premios desiertos, especialmente en Radio: una mala sanyal?
    Saludos, Doppiafila

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  2. si, muy cierto se ganan algunos los premios con puro vla, vla vla...

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  3. Como casi en todos tus artículos, tienes toda la razón. Que importante conocer y reconocer el difícil trabajo del periodista

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  4. Viejo, la meta es que esa vieja, la única y mejor vieja que me agrada se haga a un gran premio. ALEIDA a ganárselos todos!

    Alejandro Vakèen.

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  5. Tiene la geta llena de razón, los premios son para la gente que se esmera, investiga y confronta la realidad del país, yo también me sentí contento con el reconocimiento de Noticias Uno, fue realmente meritorio que los nominaran, pero la parte dulce se ve opacada con la agria entregarle premios de periodismo a periodistas inmerecidos demostró que la rosca sigue latente y que para muchos de los entregados en el sello que tienen como medio fue un egocentrismo de su ego. Esto da para analizar No? Buen post

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  6. Muy merecido el premio a Coronel y su "tropa buena", y me alegra que pese a todas las zancadillas y ataques en su contra, especialmente provenientes del gobierno, todavia exista en el pais la opcion de premiar a alguien como el.

    Vladdo, me sorprendio gratamente ver esta semana en Semana que se levanto la veda a los comentarios de los lectores, acerca de sus caricaturas y de Aleida.

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  7. Buen artículo. Yo creo en los premios dependiendo de quien los otorgue, porque al final uno puede engañar a todos menos a uno mismo. A veces los jurados de algunos premios no son los que realmente dominan el tema y en ese caso se da mucho lugar a injusticias o sobrevaloraciones. Por loo visto desde acá desde la distancia, este año se hizo justicia, al menos por el lado de Coronel y su combo. En Hora buena!
    De paso aprovecho para felicitarte por tu extraordinario trabajo. Es genial.

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