jueves, noviembre 04, 2010

La última paradoja de Garavito

Pocas semanas antes de morir en Estados Unidos, Fernando Garavito se cruzó los últimos mensajes con su amigo, el sacerdote jesuita Hermann Rodríguez. En ellos, el religioso le envió al periodista las lecturas y la homilía pronunciadas en el sepelio de su padre, fallecido hace un mes. Fiel a su condición, Garavito le respondió así:
“Participé de la ceremonia repasando las lecturas […] Muchas gracias por haberme hecho partícipe de esos momentos, que son tan íntimos y tan terriblemente duros de vivir.

Aunque de tus palabras se saca en claro por qué escogiste la lectura de Job, no estoy muy de acuerdo con ella. Sé que es un libro profundo, y conozco la traducción que de él hizo fray Luis de León. Pero nunca me ha gustado, porque en el fondo plantea que todo es recuperable. Dios puede hacer lo que considere bueno para sus hijos, de modo que convierte a Job de rico en mendigo y de mendigo en un auténtico capitalista (como se desprende de la enumeración de sus bienes). Pero nunca me ha gustado que Job, sin más ni más, aceptó perder a su primera mujer y sus hijos, que murieron y desaparecieron, y luego vivió muy feliz teniendo otra mujer y otros hijos. Yo no he sido un modelo de vida, pero, precisamente por no haberlo sido, pienso que sólo hay una familia, una familia como la tuya, una familia como la que yo intenté hacer con Priscilla, con una sola pareja y unos hijos. Job acepta los designios de Dios. Yo los acepto pero prefiero no proclamar que mis nuevas hijas son las más lindas de Judea... Si es así, ¿las primeras fueron feas? ¿Eso es lo que dice Job?

Te repito que, como siempre, estoy en proceso de aprender. Pero, por favor, cuando yo me muera no vayas a incluir de ninguna manera en las lecturas el libro de Job. Ya veremos si de aquí a mi muerte logro entender de qué se trata. Y si lo logro, te aviso”.
La advertencia de Garavito resultó premonitoria, no sólo por la llegada intempestiva de su propia muerte, sino porque las lecturas que correspondían al día de su entierro eran tomadas del libro de Job. Así que sus deseos litúrgicos no pudieron ser cumplidos y sus honras fúnebres, tanto en su adoptivo Nuevo México como en su natal Bogotá, fueron ambientadas por el santo de marras.

En la ceremonia de Bogotá, el padre Hermann leyó otros versículos de Job, incluidos en el último mensaje que le envió a Garavito:
“Entonces Job [...] exclamó: ‘Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allí. El Señor me lo dio y el Señor me lo quitó; ¡bendito sea el nombre del Señor!’ En todo esto, Job no pecó ni dijo nada indigno contra Dios”.
Palabras que igualmente podrían referirse a nuestro querido y común amigo. Paz en su tumba.

5 comentarios:

  1. Como soy un poco rara en gustos, arbitrariamente clasifico a los periodistas de acuerdo a sus gustos y mientras mas independientes sean, mas me gustan. Con la muerte de Fernando Garavito, quien para mi gusto escribia de una manera muy densa y a veces mi ignorancia no me permitia entenderle, pero me encantaba que dijera las cosas en voz alta y sin miedo, me llamo la atencion leer que dos periodistas de El Espectador, a quienes nunca sigo hicieran buenas semblanzas sobre el, Daniel Coronel en Semana y usted. Nadie mas. Esa es Colombia, tierra de muy buenos periodistas pero la mayoria amarrados a lo politicamente correcto. Finalmente, pienso que el padre Hermann debio respetar su deseo, aunque hubiese muerto el dia de san Job.

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  2. Siempre he pensado que Job es, quizás, el libro más malinterpretado y manipulado de la Biblia. Siempre citado fuera de contexto. Job, en su primera jovialidad, acepta a Dios y sus trágicos designios, pero al final, colérico ya, le reclama a Dios por su injusto dolor, y Dios mismo debe bajar, solo para decirle que mejor calle, pues es Él el Dios, y hace lo que quiera. Satán gana la apuesta, y Job es la prueba bíblica de una creación sin justicia divina.

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  3. Siempre he pensado que Job es, quizás, el libro más malinterpretado y manipulado de la Biblia. Siempre citado fuera de contexto. Job, en su primera jovialidad, acepta a Dios y sus trágicos designios, pero al final, colérico ya, le reclama a Dios por su injusto dolor, y Dios mismo debe bajar, solo para decirle que mejor calle, pues es Él el Dios, y hace lo que quiera. Satán gana la apuesta, y Job es la prueba bíblica de una creación sin justicia divina.

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  4. No resisto la tentación de escribir dos cosas con referencia a esta entrada de Vladdo. La semblanza sobre Garavito en El Espectador en la noticia sobre su muerte, es narrada con un escrito, prosa plena de poesía, del propio Garavito. Y la otra es una manifestación de Borges donde dice que el libro de Job es el más bello, o algo así.

    Esto lo escribo de memoria, y la mía es tan mala que me mortifica un poco. Disculpas si erro.

    Algo más del libro del santo de la biblia. En alguna época de mi vida muy dolorosa y quizá hasta trágica provocada en parte por la interferencia, en mi vida familiar, de los políticos que censuraba y denunciaba, quienes manipularon ante el Bienestar (malestar) Familiar en una disputa por la custodia de mi hija. La lectura del libro de Job me subió la moral al pensar que si un hombre que le había pasado tal cadena de desastres mantenía la fe o confianza en la vida, lo que me había pasado a mí no era para aflicciones mayores. http://urrao.blogspot.com

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